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Historia



       Pre-historia

        Las tierras a lo largo del río Neva han pertenecido a Rusia desde el siglo IX. Sin embargo, desde los tiempos más antiguos, esta zona ha acogido tribus de orígenes diversos, incluyendo eslavos y finlandeses. En el siglo IX, el territorio pasó al control del Principado de Novgorod, que fue un centro muy importante de artesanía y comercio, tanto local como internacional. Los comerciantes de Novgorod negociaron con otros países del Oeste y Norte de Europa, y más adelante con las ciudades de la Liga Hanseática. Todas la mercancías que formaban parte de este actividad viajaban a través del río Neva y del lago Ladoga.

       En 1240, cuando la mayor parte de la Rusia central y meridional se defendía de la invasión de los mongoles, un ejército sueco aprovechó la oportunidad para poner pie en las orillas del río Neva. Las tropas del principado de Novgorod, al mando del príncipe Alejandro, fueron a su encuentro, y el 15 de Julio de 1240 las dos fuerzas se encontraron en la batalla de Neva. El ejército ruso, tomando ventaja de la sorpresa, ganó la batalla. En honor a la victoria, el Príncipe Alejando tomó el nombre de “Nevsky” (Alejandro de Neva). Alejandro Nevsky fue canonizado por la Iglesia Ortodoxa en reconocimiento de sus esfuerzos para proteger a Rusia y a la fé cristiana y, más adelante, en el siglo XVIII, fue proclamado santo patrón de San Petersburgo, el paraíso de Pedro el Grande al alas orillas del Neva.

       Cuando en el siglo XVI, el Principado de  Novgorod fue sometido por Moscú, las tierras que bordean el Neva fueron incorporadas al estado central ruso – Moskovskaya Rus (la Rusia Moscovita). A comienzos del siglo XVII, se produjo una situación de gran inestabilidad en Rusia al morir sin descendientes el último zar de la dinastía de los Rurikovichi – Fedor Ioanovich (el hijo de Iván el Terrible). El nuevo mandatario – Vasily Shuisky – invitó a los suecos a unírsele en la lucha por la sucesión. Los suecos, reconociendo rápidamente la debilidad del estado ruso, se decidieron a ocupar el noroeste del país (el actual territorio de San Petersburgo). Incluso después del establecimiento de la nueva dinastía de los Romanov en 1613, Rusia se vio forzada a aceptar cesiones territoriales. La nueva frontera entre Rusia y Suecia fue establecida por el tratado de Stolbovo en 1617. Hasta finales del siglo XVII, la ribera del Neva pasó a ser parte de Suecia, que de esta manera, cortó la salida de Rusia al mar Báltico.

       En las postrimerías del siglo XVII, Rusia comenzó a ver lo intolerable de esta situación. Pedro el Grande acariciaba la idea de que Rusia recuperase la salida al Báltico y que, al mismo tiempo, recuperase las relaciones comerciales con el Oeste. Así que, para alcanzar estos objetivos, comenzó una nueva guerra con Suecia (la Guerra del Norte, 1700-1721). En 1703 el ejército de Pedro el Grande recuperó el control de las riberas del Neva, y el 16 de mayo de 1703 (27 de mayo del calendario moderno) se fundó la ciudad de San Petersburgo.

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        El nacimiento de San Petersburgo

       Durante la Guerra del Norte con Suecia, las tropas rusas avanzaron desde el lago Ladoga siguiendo el río Neva hastaPeter the Great la fortaleza sueca de Nienshtanz. Después de un sitio que duró 8 días, el 1 de Mayo de 1703 la guarnición sueca se rindió. Para proteger las tierras reconquistadas en el delta del Neva, Pedro el Grande necesitaba una fortaleza, pero Nienshtanz era muy pequeña y había quedado maltrecha del sitio. Buscando un emplazamiento ideal para su nueva fortaleza, Pedro el Grande eligió la isla de Enisaari, que los pobladores rusos conocía como Zayachii Ostrov (la Isla de las Liebres). La fortaleza de San Pedro y San Pablo, que dio origen a la ciudad de San Petersburgo, fue fundada el 16 de mayo de 1703 (27 de mayo, en el calendario moderno). Varios días más tarde, Pedro el Grande hizo construir una cabaña de madera, que fue el primer edificio habitable de la nueva ciudad.

       Las primeras murallas y bastiones de la fortaleza se completaron hacia el final del verano de 1703 bajo la supervisión del mismísimo Zar y de sus ayudantes más cercanos. Los obreros (en su mayoría soldados y campesinos) trabajaron en las condiciones más primitivas, pues el clima de la zona era muy húmedo, y carecían de vivienda y alimentos. Trabajaban desde el amanecer hasta la puesta del sol, y tenían una mortalidad muy alta, pero con la amenaza continua de la guerra, la fortaleza tenía que ser terminada lo antes posible.

       En agosto de 1703, los nuevos pobladores experimentaron la primera de las tristemente famosas inundaciones de San Petersburgo. Aunque la localización del nuevo asentamiento tenía muchos aspectos desfavorables, las ventajas estratégicas eran tales que Pedro el Grande insistió en la construcción a pesar de todas las pérdidas y gastos. Durante sus primeros años, San Petersburgo fue simplemente un pueblo pequeño distribuido en torno a la fortaleza, pero para el año 1712 la población había aumentado tanto que el Zar decidió trasladar la capital desde Moscú a su nuevo paraíso en el Neva. 

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       La construcción de la nueva ciudad

       Durante su primeros años, San Petersburgo pasó milagrosamente de ser una tierra pantanosa casi inhabitada a convertirse en una elegante capital europea. El primer edificio importante de la nueva ciudad fue la Fortaleza de San Pedro y San Pablo. Aunque construida para proteger la zona del ataque de los suecos, la fortaleza nunca tuvo oportunidad de participar en la guerra. Cumplió, sin embargo una función disuasoria, en la que también participó el edificio del Almirantazgo, que era el centro de los astilleros navales de San Petersburgo. Los navíos militares más poderosos de la marina de guerra rusa fueron construidos en los nuevos astilleros, que de esta manera contribuyeron a varias victorias en la guerra contra los suecos. Muchas calles y barrios de la ciudad fueron bautizados con nombres que recuerdan los preparativos militares de Pedro el Grande (la avenida Liteiny – La Forja; la catedral Smolny, la Fábrica de Alquitrán, etc).

       En los comienzos de la ciudad, el Zar Pedro el Grande vivía en una pequeña construcción de madera, que pasó a conocerse como la Cabaña de Pedro el Grande. Pero, en 1714, comenzó la construcción del Palacio de Verano, y pronto de Palacio de Invierno, un poco más allá en el curso del río Neva. En aquel entonces no existía puente alguno sobre el río Neva, y la gente tenía que ser transportada en barcos (por eso a la ciudad de San Petersburgo se la conocía como la “Venecia del Norte”).

       El centro inicial de la ciudad creció entre la Fortaleza y la Cabaña del Zar, en el lugar que después  se conocería como la plaza de la Trinidad (Troitskaia Ploschad'). El punto focal de la plaza lo constituyó la primera iglesia de la ciudad – la iglesia de la Santísima Trinidad. Allí fue donde las clases pudientes construyeron sus viviendas fueron construidos las primeras casas para aristocracia rusa, el primer Gostinny Dvor (el mercado), así como posadas y bares. La mayoría de las fiestas de alta sociedad tenían lugar bien en los Jardines de Verano o en el Palacio del Gobernador general de San Petersburgo, el lujoso  Palacio de Alejandro Menshikov.

       Sólo unos pocos de los edificios originales del siglo XVIII han llegado hasta nuestros días: la mayoría fueron destruidos o reconstruidos. Entre los pocos conservados se encuentran los “Doce Colegios” y la Casa Kikin, que pueden servir para darnos una idea de cómo era la ciudad. Muchos de las primeras construcciones se hicieron de acuerdo con planes aprobados por el propio Zar. Algunas edificios del centro de la ciudad todavía retienen el estilo arquitectónico de la época.

       Cuando Pedro el Grande murió en 1725, su esposa Catalina I tomó el poder iniciando un periodo en el que los monarcas cambiaron a menudo a base de intrigas y derrocamientos. Durante este tiempo, el esplendor la ciudad decayó inevitablemente, llegando un punto (al final de la década de 1720) en que la la corte se trasladó por un tiempo a Moscú. La nobleza y muchos comerciantes que habían sido obligados por Pedro I a mudarse a San Petersburgo, abandonaron la ciudad. La recuperación tuvo lugar  en la época de Isabel, hija de Pedro I, que fue nombrada Emperatriz en 1741. Durante su época la ciudad se convirtió en la brillante capital europea que es hoy, y su populación alcanzó los 150.000 habitantes.

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       El San Petersburgo de Isabel

       Durante el reinado de Isabel, hija de Pedro el Grande, San Petersburgo finalmente se convirtió en la elegante capital europea que es hoy. En los comienzos de este período, no era raro encontrar edificios magníficos al lado de chozas modestas. Al cabo de los de primeros 20 años del reinado de Isabel, San Petersburgo y sus alrededores competían con las ciudades más bonitas de Europa

       El esplendor imperial de SPb se refleja de manera más evidente en los palacios veraniegos de los zares. El palacio de Pedro el Grande – Peterhof – fue reconstruido por el famoso arquitecto Bartolomeo Rastrelli (el diseñador del Palacio de Invierno y de la catedral Smolny). El Gran Palacio y la Gran Cascada de Peterhof fueron decorados con el lujo más pródigo. La corte de Isabel no reparó en gastos y sumió al tesoro público en un estado de constante sobrecarga.

       El palacio de Catalina en Tsarskoe Selo (Pushkin), que en su momento perteneció a la esposa de Pedro I – Catalina I, fue convertido en una magnífica residencia real, con un enorme jardín barroco.

       Isabel hizo a construir también la preciosa catedral Smolny y el Palacio de Invierno, pero murió sin ver ninguna de las dos obras terminadas. Irónicamente, la zona circundante al palacio, que después se convirtió en la plaza del Palacio, se utilizaba para campos de pasto para las vacas reales.

       Isabel hizo todo lo possible por seguir la política de su padre.  En contraste con sus predecesores, dio preferencia a los rusos sobre los extranjeros a la hora de los nombramientos más importantes en la administración. Como mecenas de las artes, fundó la Academia Rusa de las Bellas Artes. Es importante tener presente que Isabel fue una mujer vivaz, que llevó una vida activa y frecuentó bailes, recepciones, fiestas de máscaras, fuegos artificiales y todo tipo de fiestas.

       El sobrino de Isabel – Pedro III – no llegó a reinar por mucho tiempo. Fue pronto derrocado por su esposa, una princesa alemana, la famosa Catalina la Grande. En su reinado, San Petersburgo se transformó en la Gran Ciudad de Rusia. 

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       La Gran Ciudad de Catalina II 

        Catalina la Grande asumió el poder en 1762 después del golpe de estado que organizó en colaboración con los oficiales de Guardia Real.  Al contrario que su esposo, Catalina era admirada por la aristocracia rusa y bien considerada en los demás países europeos merced a sus contactos con las figuras principales de la ilustración francesa.

       La corte de Catalina II fue muy ostentosa. Fue la primera Zarina en ocupar el Palacio de Invierno. También comenzó la colección real de arte, que con el tiempo se convertiría en el famosísimo museo del Hermitage. En su época se construyeron varios edificios del conjunto del museo (el Hrmitage pequeño y el el Ermitage Viejo o grande) para acomodar la colección conforme crecía. También fue levantado el Teatro del Hermitage, y los barrios circundantes al palacio fueron poblándose con las mejores casas y palacios.

       En sus zonas más frecuentadas, las riberas del río Neva fueron revestidas de granito rojo, y los Jardines de Verano fueron rodeados de la su espectacular verja de hierro forjado, bajo diseño del arquitecto Yuri Felten, de 1773 a 1786.

       Las ciencias, las artes y el comercio florecieron bajo el mecenazgo de Catalina la Grande. Se erigieron nuevos edificios para la Academia de Ciencias, la Academia de Bellas Artes y la primera Biblioteca Pública (la actual Biblioteca Nacional Rusa). El centro comercial de Gostiny Dvor abrió sus puertas en la avenida Nevsky. Se establecieron asimismo multitud de instituciones educativas nuevas.

       En la residencia veraniega de Tsarskoe Selo, se añadieron también varios edificios. Un ala nueva del palacio, la Galería Cameron, fue destinada a alojar los apartamentos privados de Catalina. El fabuloso parque del palacio todavía lleva el sello del estilo y lujo de la corte de Catalina la Grande.

       Una de las reformas más importantes de Catalina la Grande fue la de administración local. En 1766 se estableció por primera vez el nombramiento de gorodskoi golova (el jefe alcalde de la ciudad). En 1774 se formó el Magistrat o consejo municipal, que en 1786 se convirtió en la Duma.

       El monumento a Catalina la Grande fue dedicado en 1876 en un jardín anejo a la avenida Nevsky, cerca de la Biblioteca Nacional y del teatro Alexandrinsky. Miles de personas visitan cada año su tumba en la catedral de San Pedro y San Pablo.

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       San Petersburgo en finales del siglo XVIII – principios del siglo XIX 

        A la muerte de Catalina la Grande en 1796, comenzó un nuevo período en la historia rusa. Su hijo– Pablo I – instituyó una política ultraconservadora, reduciendo la administración local de San Petersburgo, y tomando los primeros pasos del movimiento que convertiría a Rusia en un estado burocrático. Pablo vivió en constante terror de ser víctima de un asesinato. Para evitarlo, construyó un palacio inexpugnable – el castillo de Mikhailovsky. A pesar de sus precauciones, el 12 de marzo de 1801 Pablo I fue efectivamente asesinado en su propio dormitorio del castillo. Irónicamente, el golpe del estado fue encabezado por su hijo mayor Alejandro, que se comprometió a seguir la política de su abuela Catalina II.

       El nuevo zar ruso Alejandro I introdujo una serie de reformas. Reestructuró el gobierno, creando en 1802 un nuevo sistema por el que los ministros respondían directamente al monarca. En 1810 formó el Consejo Estatal. Las reformas resultaron en un auge de la burocracia. Pronto San Petersburgo se transformó en una ciudad altamente planificada, con calles y avenidas ordenadas y regulares.

       Durante el reinado de Alejandro I, el ejército ruso interrumpió el avance de las tropas napoleónicas, y enviándolas de vuelta a París (1812-14). Las enseñas francesas capturadas durante la guerra fueron dispuestas en la catedral de la Virgen Kazán, donde también fue enterrado en 1813 el comandante del ejército ruso, el Mariscal de Campo Kutuzov

       En la capital imperial rusa la norma era el orden urbanístico. Florecieron los conjuntos arquitectónicos y el perfeccionismo de los diseños clásicos. El Almirantazgo, el cuartel general de la armada rusa, fue reconstruido en 1806-23. El conjunto de la Bolsa de Valores y columnas Rostrales fue construido en el extremo Sur de la isla Vasilievsky. La plaza de las Bellas Artes con el palacio Mikhailovsky (1819-25) fue diseñado por el arquitecto Carlos Rossi. En 1818 empezó la construcción de la catedral de San Isaac, que no se completó hasta 40 años más tarde

       Cuando Alejandro I murió de repente en la ciudad Taganrog en diciembre de 1825 (algunos dicen que huyó a esta localidad de Siberia para escapar de la opresión del poder) se produjo una gran crisis política. Un grupo de oficiales jóvenes (después llamados los Decembristas) comenzaron una rebelión con la intención de forzar a Nicolás I, el hermano de Alejandro I, a firmar una Constitución nueva. Se apostaron con sus tropas en la plaza del Senado, pero no pasaron de ahí y la rebelión fue pronto aplastada inmisericordemente. Los cinco cabecillas fueron deterrados a trabajos forzados en Siberia

       Como consecuencia de la rebelión decembrista, el nuevo imperador Nicolás I adoptó una política más conservadora que su predecesor. Rusia involucionó económicamente hasta convertirse en un estado burocrático. El cambio repercutió en la capital, San Petersburgo. El orden en la arquitectura alcanzó límites ridículos. La regularidad de los desfiles militares se aplicó a todas las demás actividades y cosas. Hasta las instituciones educativas civiles comenzaron a funcionar como academias militares.

       Paradójicamente, la culture floreció bajo la opresión reinante. Alejandro Pushkin escribió sus mejores composiciones antes de morir en un duelo en 1837. Mijail Glinka, uno de los más célebres compositores rusos, escribió sus mejores operas y la música de cámara. Fedor Dostoevsky vivió en San Petersburgo desde 1837 y comenzó en la ciudad su carrera de escritor en 1844.

       A pesar del atraso económico, que fue en buena manera responsable de una derrota humillante en la guerra de Crimea (1853-56), Rusia comenzó gradualmente a andar por el camino del progreso. En 1837 se inauguró el primer ferrocarril conectando San Petersburgo con la residencia real de Tsarskoe Selo (Pushkin. En  1851, se inauguró un segundo trazado ferroviario a Moscú. En 1850 se construyó el primer puente permanente sobre el río Neva. Hasta ese momento el cruce del río se realizaba únicamente por puentes provisionales que se tenían que cerrar en invierno.

       San Petersburgo fue adquiriendo cada vez un carácter más majestuoso. El conjunto de la plaza del Palacio se remató  con la construcción del edificio del Estado Mayor del Ejército (1819-29), la columna a Alejandro I (1830-34) y  el Cuartel del Cuerpo de la Guardia Real (1837-43). En 1839-44 fue construido el palacio Mariinsky (ahora el parlamento urbano) para María, la hija favorita de Nicolás I. La catedral de San Isaac, la iglesia más importante del imperio ruso, se terminó en 1858, después de la muerte de Nicolás I y bajo el reinado de su hijo Alejandro II.

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        San Petersburgo y el zar-liberador Alejandro II 

       Cuando Alejandro II fue coronado como emperador, el país se encontraba bajo los efectos desmoralizadores de la derrota en la guerra de Crimea. Era necesario tomar medidas para mejorar la economía del país y asegurar la estabilidad política. A este efecto, se tomaron una serie de medidas de reforma bajo los auspicios del zar. En 1861 se abolió la servidumbre, aunque los campesinos todavía se vieron obligados a pagar por la tierra que cultivaban. Siguieron reformas en el ámbito militar, jurídico (se introdujo un sistema de jurados) y administrativo, las últimas resultando en un mayor grado de autonomía para San Petersburgo.

       A pesar de la magnitud de las reformas, algunos revolucionarios no dudaron en tachar a Alejandro II de ser ultra-conservador. Tras una serie de atentados, el 1 de marzo de 1881 el zar fue mortalmente herido y murió unas horas después. La magnífica catedral de Nuestro Salvador de la Sangre Derramada (1883-1907) se construyó en el lugar del asesinato. Algunas de las reformas de Alejandro II (y la constitución que quedó a punto de ser firmada) fueron anuladas o limitadas por su hijo Alejandro III en represalia por el regicidio, dando paso a un período de represión e involución.

       Entre tanto, San Petersburgo se fue convirtiendo en una ciudad capitalista. El número de fábricas y plantas industriales creció rápidamente, al tiempo que la avenida Nevsky y el centro de la ciudad se llenaban de bancos y oficinas. Al final de la década de 1890, la construcción experimentó un crecimiento inusitado, marcado por la proliferación de edificios multiplanta. Durante este período, se construyó el famoso teatro Mariinsky (que por un timepo se llamó Kirov), varios palacios ducales, el puente Liteiny (que estrenó la primera iluminación eléctrica) y los monumentos a Catalina la Grande, Nicolás I y al poeta Alejandro Pushkin. 

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         Los últimos Romanovs  

       Este período fue tan brillante como inquieto. Empezó con la espléndida coronación de Nicolás II en Moscú, que terminó con la catástrofe de Khodinka en la que murieron más de mil personas en una estampida humana. El período culminó con la I Guerra Mundial. En los primeros años del siglo, sin embargo, la preocupación en San Petersburgo eran las celebraciones mundanass.

       En 1902 se celebraron 100 años de la reforma administrativa de Alejandro I – con la creación de los nuevos ministerios.

       En mayo de 1903 San Petersburgo celebró su 200 aniversario. Se inaguró un nuevo puente, el de la Santísima Trinidad, en presencia de la familia real y a continuación se ofició una ceremonia religiosa en la plaza Senatskaya, junto al monumento del Caballero de Bronce,  Pedro I, el fundador de la ciudad.

       Los problemas comenzaron en 1905. En enero de ese año, una manifestación pacífica de los obreros fue recibida con disparos en la plaza del Palacio. Esta acción provocó una reacción popular que desembocó en la revolución de 1905-07. Los acontecimientos del 9 de enero dieron origen al nombre de “El domingo sangriento”. El 17 de octubre siguiente, Nicolás II se vió forzado a firmar un manifiesto que ampliaba los derechos civiles establecía un nuevo parlamento formado por la Duma y el Consejo de Estado.

       La inauguración de Duma en 1906 dió nuevas esperanzas a miles de de personas de pensamiento liberal entre los inelectuales. El barrio donde se encontraba el edificio de la Duma pronto se convirtió en una de las zonas más deseables de la ciudad. Desgraciadamente, el optimismo duró poco. El gobierno limitó las nuevas libertades y redujo las iniciativa de la Duma. Al final, cuando las penurias de la I guerra mundial hicieron que se evaporase la paciencia del pueblo, San Petersburgo – Petrogrado – se vió envuelto en las dos revoluciones de 1917. A pesar de todoes estos acontecimientos, San Petersburgo continuó atrayendo a artistas, músicos, compositores y poetas, creando una auténtica época dorada para la ciudad.

       Con 2 millones de habitantes, San Petersburgo se encontró al comienzo de la I guerra mundial incapaz de enfrentarse al reto que correspondía a una ciudad en su estado de desarrollo.

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       Petrogrado durante I Guerra Mundial

       Cuando empezó la I Guerra Mundial en agosto de 1914, la ciudad cambió de nombre a Petrogrado. San Petersburgo sonaba demasiado alemán, y Alemania era ahora el enemigo de Rusia que tenía que ser derrotado a toda costa. Casi todas las fábricas se unieron al esfuerzo bélico y muchos de los edificios de la ciudad, incluyendo una porción grande del palacio de Invierno, se convirtieron en hospitales. La construcción se paralizó.

       Esta guerra no tomó un curso favorable para Rusia. El gobierno de Nicolás II quedó desacreditado y las tensiones políticas comenzaron a crecer. Para empeorar las cosas, el aprovisionamiento de la capital sufrió un deterioro importante a finales del 1916. Petrogrado se encontraba en la frontera noroeste del Imperio Ruso, y los alimentos tenían que llegar por ferrocarril. Con las interferencias causadas por la guerra,  se hizo cada vez más difícil aprovisionar a la metrópolis. El nuevo año comenzó con colas enormes en las tiendas. La combinación del decontento popular por la falta de alimentos y la guerra musma llevaron a una nueva revolución en febrero de 1917 y a la abdicación de Nicolás II. Durante esta revolución, el zar se encontraba en Moguilev y tanto el Cuartel General del Ejército y la familia del Zar familia en Tsarskoe Selo (actualmente Pushkin).

      La crisis política y económica continuó durante todo el año 1917, y, llegado el otoño, el partido Bolchevique dirigido por Vladimir Lenin tomó el poder. El 25 de octubre (7 de noviembre) de 1917, un cañonazo de salva disparado por el crucero “Aurora” dio señal a los obreros y soldados de asaltar el palacio de Invierno, que era por entonces la sede del ineficiente Gobierno Provisional. Casi todos los ministros fueron detenidos, dando comienzo la época comunista que duró 73 años.

       Al comienzo de 1918 estalló la Guerra Civil (1918-1921) y los soldados y obreros revolucionarios de Petrogrado pasaron a forma el núcleo de la Guardia Roja, que luego se convirtió en el Ejército Rojo. Mientras los hombres dispuestos dejaban la ciudad para el frente de la Guerra Civil, un componente importante de la población emigró hacia el campo, donde parecía más fácil procurar alimentos. En aquella época muchas familias se mudaron a los pueblos donde esperaban una vida más fácil. La población de la ciudad disminuyó de 2.3 millones en 1917 a 722,000 a finales de 1920.

       Ya a principios de 1918, las tropas alemanes se encontraban tan cerca de Petrogrado que el gobierno bolchevique de Lenin decidió cambiar la capital a Moscú, que todavía se encontraba alejada del frente. Así Petrogrado se convirtió en un centro regional ordinario. Muchas calles fueron rebautizadas a la moda revolucionaria del momento. Así, la plaza del Palacio pasó a ser la plaza Uritski (en honor a un político bolchevique asesinado). La avenida Nevsky se convirtió en la avenida del 25 de octubre (fecha de la revolución). Se levantaron levantados varios monumentos revolucionarios, pero la mayoría estaban hechos de materiales baratos y no duraron mucho.

       Cuando terminó la Guerra Civil, Petrogrado se vio forzado, como todo el país, a adoptar la Nueva Política Económica (NEP) proclamada por los bolcheviques, que todavía contenía elementos de la economía de mercado. En 1924, la ciudad fue rebautizada de nuevo como Leningrado, un cambio que marcó la transición a una ciudad socialista. 

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       La cuidad de Lenin

       Después de la muerte de Vladimir Lenin, la ciudad fue rebautizada como Leningrado a petición popular. Después de la muerte de Vladimir Lenin, la ciudad fue rebautizada como Leningrado a petición popular. Durante el período de la revolución, la población de la ciudad disminuyó de forma dramática, y la recuperación de la ciudad a su estado de previa gloria fue lento y solo parcial. Desde los 1930, el desarrollo económico se aceleró, aunque fue a costa de la dureza del régimen staliniano.

       A finales de los años 20,  se produjo una construcción masiva de viviendas baratas para obreros, con las naturales consecuencias negativas para el perfil arquitectónico de la ciudad. Se levantaron centros culturales – “los palacios de cultura” – y clubs para entretenimiento y servicio de la población trabajadora. En términos arquitectónicos, la construcción tomó un carácter moderno y directo, reteniendo a veces una cierta inspiración estética. Los apartamentos grandes del San Petersburgo imperial fueron convertidos en  apartamentos comunales compartidos por varias familias. La vida no era fácil, pero nada que se pudiese comparar con lo que estaba a punto de ocurrir en los años 40– la II Guerra Mundial y el Sitio de Leningrado que duró 900 días y noches. 

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       El Sitio de Leninrgado

       Este período fue el más trágico en la historia de la ciudad, lleno del sufrimiento y heroísmo. Para cualquier habitante de San Petersburgo, el sitio de la ciudad es un hito importante de la herencia de la ciudad, que en el caso de la gente que vivió la época trae memorias difíciles de olvidar.

       Cuando había pasado menos de dos mese y medio del ataque de la Alemania nazi el 22 de junio de 1941, las tropas alemanes se acercaban ya a Leningrado. El Ejército Rojo se vio superado, y el 8 de setiembre de 1941 los alemanes completaron el cerco de la ciudad y comenzó el sitio. Duró 900 días y noches desde el 8 de setiembre de 1941 al 27 de enero de 1944. 2,887,000 ciudadanos (incluyendo unos 400 mil niños, además de las tropas estacionadas en la ciudad) resistieron sin rendirse. Los alimentos y combustible llegaban solo para 1-2 meses. El transporte público cesó. Durante el invierno de 1941-42 no hubo calefacción, abastecimiento de agua, o electricidad, y la comida escaseaba. En enero de 1942, en medio de un invierno inusualmente frío, las raciones de pan eran de sólo 125 gramos al día. Solo durante enero y febrero de 1942 murieron 200 mil (!!!) personas por el frío y hambre. Pero la industria militar se mantuvo en marcha y la ciudad no se rindió.

      Cientos de miles de personas fueron evacuados de la ciudad a través del lago Ladoga, por el famoso “Camino de Vida” (“Doroga Zhizni”) – la única ruta que conectaba la ciudad con el resto del país. Durante el verano, la evacuación se hizo por ferry; durante el invierno – en camiones que circulaban sobre el lago helado bajo constantes bombardeos alemanes.

       Entre tanto, la ciudad continuaba su existencia. Los tesoros del Ermitage y los palacios veraniegos de Petrodvorets, Pushkin, etc. fueron escondidos en los sótanos del Ermitage y la catedral de San Isaac. Muchos estudiantes continuaron sus estudios estudiando y incluso los terminaron. El compositor Dmitry Shostakovich escribió la famosa sinfonía “Leningradesa” que fue estrenada en la ciudad sitiada.

       En enero de 1943, el sitio se rompió y un año después, el 27 de enero de 1944, se levantó completamente. Como mínimo, 641,000 personas murieron en Leningrado durante el sitio (algunos dicen que 800,000). La mayoría fueron enterrados en fosas comunes en diferentes cementerios. El Cementerio Memorial Piskarevskoe, donde fueron enterradas casi 500,000 víctimas, se convirtió en uno de los monumentos conmemorativos más importantes de la guerra. 

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       La vida después de la guerra

       Con la guerra aún sin terminar Leningrado comenzó a recuperarse rápidamente del cerco y de la Con la guerra aún sin terminar Leningrado comenzó a recuperarse rápidamente del cerco y de la destrucción que sembró en la ciudad. Algunos museos como la Cabaña del Zar abrieron sus puertas en 1944. Cuando el ejército ruso volvió victorioso de Berlín, Leningrado ya brillaba como una ciudad limpia y las ruinas de los edificios famosos habían sido cubiertas con vallas de cartón que ilustraban con dibujos su aspecto de la preguerra. Toda la ciudad, todo el país soñaban con la reconstrucción y el sueño se cumplió.

      A pesar del entusiasmo de la gente, la economía se encontraba en ruinas y la mayor parte de la población vivía en condiciones primitivas y trabajaba con dureza, siempre esperando un futuro mejor. El racionamiento de los alimentos continuó durante los años 40. Unos 2.8 millones de metros cuadrados de superficie habitable fueron destruidos durante la guerra; 2.2 millones resultaron dañados. Por tanto, la vivienda se convirtió en un serio problema. Hasta los años 60, la mayor parte de la población vivió en apartamentos comunales o compartidos.

     Contra todas las predicciones, la ciudad se empezó a transformar. Al contrario de otras ciudades, Leningrado no se modernizó, sino que fue reconstruido de acuerdo con las pautas anteriores a la guerra. Los palacios de Petergof y Pushkin tuvieron que ser reconstruidos casi por completo. La restauración duró muchos años y costó mucho dinero.

       Algunos palacios de la periferia como el palacio Aleksandrovsky de Nicolás II en Pushkin todavía esperan ser restaurados hoy en día. Los museos municipales fueron re-abiertos inmediatamente tras reparar el daño producido. Sólo el cartel azul que advierte de los bombardeos en la avenida Nevsky y los túmulos en el cementerio memorial Piskarevskoe nos recuerdan el pasado trágico de Leningrado.

       Los años 70 y 80 trajeron un periodo de estabilidad para la Unión Soviética y Leningrado. Aunque las libertades políticas estaban restringidas, la mayor parte de la población disfrutó una prosperidad relativa. Cuando el gobierno inició las reformas conocidas como la “Perestroika” esta estabilidad cesó. La población comenzó de nuevo a dificultades económicas. En 1991, tras un referéndum, la ciudad recobró el nombre de San Petersburgo.

       En la segunda mitad de los años 90, San Petersburgo se hallaba aún en un período de transición económica y social. Mientras la industria de la ciudad estaba en recesión, los servicios y el comercio al mejoraron gradualmente, aunque, desde el punto de vista económico, San Petersburgo estaba muy por detrás de Moscú. Las generaciones jóvenes se adaptaron muy bien a los cambios, pero el nivel de desempleo permaneció alto y las oportunidades de encontrar trabajo permanecieron mínimas para los mayores de 45 años. 

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        San Petersburgo Actualmente
       En el nuevo siglo San Petersburgo tiene todo lo necesario para recibir visitantes y abre sus numerosos tesoros a la admiración todo el mundo. Después de todo, San Petersburgo es una de las ciudades más hermosas del mundo y nos gustaría demostrarlo. ¡La amamos y les aseguramos que van a amarla también!.

       Entonces, bienvenidos a San Petersburgo – la ciudad maravillosa en la costa del mar Báltico que se alegra mucho de abrirles sus enormes tesoros…